Querido diario,
después de ayer, nos levantamos a las doce. Hubiésemos dormido más pero... ¡teníamos que ir a patinar! Desayunamos y nos fuimos. Yo tenía unos patines de cuatro ruedas, pero los vendimos porque pesaban mucho y era difícil frenar. Me lo regalaron los "Reyes Magos" hace unos dos años y estaban nuevos, pero era difícil... Mi madre me compró unos de línea bastante buenos. Cuando me solté, noté que el pie se venía hacia dentro y me dolía, entonces le cambié los patines a mi madre y con los que me puse ya no me dolió. Fuimos hasta el final del paseo marítimo y cuando llegamos al coche, eran ya las tres de la tarde y mis amigas tenían que irse... por la tarde preparamos el pijama para irnos a la casa de mis otros abuelos, porque mi madre se iba a la fiesta de cumpleaños de una amiga que vino con nosotros a ver a los legionarios. Cenamos hamburguesa y luego vimos una película: "La brújula dorada".
¡Hasta mañana!
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